Quito vuelve a aplicar la medida del Pico y placa este miércoles 17 de junio de 2026. Esta normativa, que busca reducir la congestión vehicular en horas pico, se mantiene como una de las principales herramientas de la ciudad para ordenar la movilidad urbana. La Agencia Metropolitana de Tránsito (AMT) supervisa su cumplimiento en todo el perímetro urbano de la capital ecuatoriana.
¿Qué es el Pico y placa?
El Pico y placa es una restricción vehicular que limita la circulación de autos con base en el último dígito de su placa, durante días y horarios específicos. Desde su implementación, ha sido una herramienta clave para gestionar el tráfico en Quito, especialmente en horas de alta congestión.
Excepciones a la normativa
No todos los vehículos están sujetos a esta normativa. Aquellos que transportan a personas con discapacidad y adultos mayores están exentos del Pico y placa. Esta excepción busca garantizar la movilidad de grupos vulnerables, asegurando que las restricciones no afecten su acceso a servicios esenciales.
Comparaciones regionales
A nivel latinoamericano, varias ciudades han adoptado medidas similares para mejorar la movilidad urbana. Sin embargo, las afirmaciones sobre el impacto positivo en la calidad del aire en ciudades como Bogotá y Ciudad de México no han sido completamente respaldadas por estudios concluyentes. En Santiago de Chile y Lima, se han implementado restricciones vehiculares, pero con resultados mixtos en cuanto a la reducción del tráfico y la contaminación.
Impacto local y regional
Para los quiteños, el Pico y placa es una medida familiar, pero aún genera debate sobre su efectividad a largo plazo. En el contexto de América Latina, donde muchas ciudades enfrentan problemas similares de congestión, Quito se une a un grupo de urbes que buscan soluciones creativas a un desafío compartido.
Lo que sabemos vs. lo que falta
Sabemos que el Pico y placa en Quito busca ordenar el tráfico y reducir la congestión. Sin embargo, falta un análisis más profundo sobre su impacto real en la calidad del aire y la movilidad urbana a largo plazo. Además, sería beneficioso contar con más datos sobre la efectividad de las excepciones y cómo estas afectan a los grupos vulnerables.
El reto para Quito y otras ciudades latinoamericanas es encontrar un equilibrio entre restricciones efectivas y la necesidad de movilidad accesible para todos sus ciudadanos.
Fuentes: El Comercio Ecuador